De todos es conocido que la población española actual que superan los 65 años, está alrededor 7.500.000 de personas, muchos de ellos con pluripatología debido al envejecimiento fisiológico natural que sufre el organismo y la fragilidad del mismo. A nivel de centros geriátricos, están institucionalizados cerca de medio millón de personas mayores de 65 años, por consiguiente, con un cúmulo mayor, de procesos patológicos, al estar concentrados en unas instalaciones, detectándose ficticiamente un mayor número de complicaciones.
Los centros geriátricos en nuestro país supera con creces los 5000, atendido por personal sociosanitario en su mayoría y con unos recursos variables, dependiendo del estamento al que pertenece y las ganas de los mismos en modernizarse. Con la entrada en vigor de la llamada popularmente como Ley de Dependencia, se está elaborando por las diferentes autonomías, unas normas de calidad para atender estas personas, entre los que se encuentra la formación.
Es noticia en muchos medios especializados y de difusión pública, la saturación que sufren la mayoría de la urgencias hospitalarias en épocas de epidemias o incrementos de patologías, se da sobretodo entre las personas con edad geriátrica, muchos derivados desde los propios centros geriátricos, al carecer muchas veces, de medios y recursos suficientes, para atenderles en el centro, y otros, derivados desde la Atención Primaria por otros motivos estructurales e infraestructura domiciliaria.
Las residencias se encuentran entre la atención primaria y la especializada de hospitales, ya que no es un centro hospitalario pero si se brindan más cuidados que los que se puedan brindar desde la AP. Es por ello que el médico de residencias se diferencia del resto, ya que no sólo brinda una labor asistencial sino también social, aunque la realidad institucional califica estos centros como social, a pesar de tener una fuerte intervención sanitaria.
Con los cursos que vamos a impartir sobre las patologías más habituales en el anciano, queremos darle un trato especial en lo que a sus actuaciones se refiere, pretendiendo que todos los profesionales médicos que trabajamos con ancianos, en cualquiera de los ámbitos descritos en la convocatoria, puedan comprender mejor estas patologías a estas edades.
Con la realización de estos dos cursos se cierra el ciclo formativo para la obtención del diploma de médico de residencia que acredita la SEMER y cuyas intenciones es reeditar para los siguientes años. El resto de profesionales que los han ido realizando por separado les contará como acreditación para su baremo, así como plan formativo profesional de actualización y adquisición de nuevos conocimientos. Para nuevas ediciones del diploma de médico de residencias, estamos contemplando el convalidar los cursos realizados por separados, debiendo realizar los que faltan para realizar el ciclo completo.
En esta ocasión, no hemos encontrado patrocinadores, sólo la SEMER, por lo que te pido, que nada más descargarte el boletín de inscripción, pidas patrocinio a tus colaboradores habituales lo antes posible. Desde SEMER (somos una Sociedad pequeña y recursos limitados) hemos hecho un esfuerzo para poner los dos cursos en marcha y las cuotas de inscripción están ajustadas para cubrir los gastos del mismo.